divendres, 3 d’abril del 2009

Un pastel sin guinda



Conchita vuelve a la carga con 4.000 palabras, álbum sucesor de Nada más, que la dio a conocer y la llevó al éxito en 2007. Pese a que el actual cedé probablemente la consolide en la escena pop española, puesto que seguidores no le faltan, la artista se presenta sin muchas novedades: melodías homogéneas, letras repetitivas, pistas con poco gancho… todo en la misma línea. Cierto es que cada autor tiene su propio estilo, pero a la madrileña no le iría mal un poco de sal entre tanto dulce.

Entre los dos trabajos hasta ahora lanzados, apenas encontramos algún elemento que demuestre una mejoría, fruto o no de la experiencia, o algo que muestre la evolución de la artista. El último es simplemente una extremidad del anterior. Todo sigue girando en torno al “antes le quería, pero ya no” o similares. Vale que el tópico sea cercano a su público objetivo, el sector femenino, pero tampoco hay que abusar.

4.000 palabras está compuesto por una serie de temas casi indistintos, podemos llegar al final de la audición del álbum y darnos cuenta de que no hemos escuchado una sola pista, sino catorce. El ritmo y los compases entre ellas son como individuos que resultan de una sola gestación pero que no llegan a ser clones.

En cuanto a la confección de las letras, no estaría mal que hubiese alguna mente brillante portadora de ideas nuevas entre tanto participante, presentes todos y cada uno de ellos en los soporíferos agradecimientos que incluye Conchita en el librito del compacto. Sin olvidar el tono pastel y redundante, claro.

Y qué decir del sencillo, ‘Cuéntale’. Tanto podría ser éste como cualquiera de las demás pistas, sin estribillos de los que se le meten a uno en la cabeza y no hay forma de sacarlos hasta que no llega uno nuevo. Si alguno de los temas se merece ser single, ése es ‘Dónde lo guardo’. Por lo que respecta a ‘Cuéntale’, que no espere ser la canción del verano.

LAURA DE LA TORRE

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